Omán
El conocimiento botánico auténtico no se limita al trabajo dentro del invernadero; se adquiere recorriendo los senderos pedregosos y las laderas áridas del planeta
El Sultanato de Omán supuso adentrarse en uno de los territorios más áridos, remotos e inhóspitos de la Península Arábiga. El ecosistema omaní impone unas condiciones de supervivencia extremas, con temperaturas estivales que superan con frecuencia los 45 °C y periodos de sequía absoluta que se prolongan durante la mayor parte del año. Sin embargo, regiones como las cadenas montañosas de Dhofar se ven influenciadas por un fenómeno climático excepcional: los coletazos del monzón del océano Índico, que aporta una densa niebla estacional capaz de sostener una flora xerofítica altamente especializada e insólita.
Durante nuestras rutas de exploración a pie por uadis secos y acantilados áridos, documentamos cómo las suculentas locales y los árboles paquicaules colonizan laderas puramente calizas y sustratos dolomíticos compactos, carentes de cualquier horizonte orgánico.
Analizar in situ este drástico equilibrio entre la aridez extrema del desierto y la humedad atmosférica cíclica nos ha dotado de un conocimiento técnico para regular los riegos controlados y los sustratos alcalinos de alta porosidad mineral en nuestro vivero.